He pasado demasiado tiempo sola, a nivel laboral y familiar. En parte por mi rebeldía temprana y deseo de ser independiente y a la par aventurera sin temor de empezar desde cero. Sin dinero, sin un lugar dónde vivir. Con mi vida en 2 cajas y un par de bolsas de ropita. Ese no ha significado problema... El problema es estar alejada físicamente de los demás. De por sí casi siempre fui poco social. Más bien introvertida o desconfiada. Y ocurreseme empezar a hacer home office en el 2010. No estuvo tan mal. Pero también fue una especie de labor híbrido, pues adoraba las ventajas de trabajar desde casa, pero nunca estuve dispuesta a cortar contacto social con mis compañeros... Los eventos a mi cargo aún en otras ciudades, me mantuvieron en el nivel decente de cordura y logré un equilibrio sano entre trabajo y vida personal... Analizo este tema porque nunca antes fué tan marcado y difícil despertar cada día sabiendo que no vería físicamente a nad...
Busqué el árbol más robusto. Esperando encontraro alguno que al abrazarlo, le diera a mis brazos la circunferencia más cercana a tu torso... No lo encontré. Pero sí encontré una sensación hacía tiempo se me había perdido. Abracé un árbol, con tanta fuerza que pegué me cabeza al tronco, y respiré. Sentí el latir, no del árbol, sino el mío propio. Y cada palpitar y respiro mío fueron haciendo conciencia en mí, de mi vida. De mis sentidos, de mi ansiedad. La que se fué apagando cuando me conecté con mi corazón. Y la fibra más sensible de mi, fué tocada, y sentí un alivio y tranquilidad. Lágrimas rodaron otra vez en mis mejillas. Añoro tanto abrazar a mi gente, a mi familia, a mi Fernando. Pensé en todos, y lo lejos que he estado, y en cómo los días pasan a veces lentamente, a veces tan rápido y yo no he hecho por romper la distancia, con quienes tengo permitido hacerlo en estos benditos tiempos de Covid. Los llamé con mi mente, mientras suspiraba llorando. Y c...
Comentarios